jueves, 24 de febrero de 2011

Alas

Le iban a salir alas. Estaba segura. Cuando estaba sentado, yo solía juguetear con sus clavículas, que eran mucho más marcadas de lo habitual. La primera vez que lo tuve encima de mí me pasé casi todo el rato sin enterarme de lo que me estaba diciendo, porque estaba demasiado concentrada acariciándole los omoplatos. Cuando se apoyaba en los brazos, los omoplatos sobresalían monstruosamente, dando la sensación de que eran los muñones de unas alas que seguramente habría cambiado por la posibilidad de tener sexo. Pobres ángeles. Todo el mundo los envidia porque tienen alas, y nadie se da cuenta de que si pudieran, las cambiarían por poder hacer el amor sólo una vez. Volar no es para tanto, podemos llegar al cielo con aviones, con aladeltas, con helicópteros, con globos. Podemos desplazarnos andando, en coche, en bici, en tren, porque, total, en el cielo seguramente tampoco hay nada especial que ver. Pero no podemos sustituir los atracones de carne por nada. Da igual que nos guste comer o dormir, que disfrutemos con la mera compañía de alguien, que nos resulten placenteras las caricias o que sintamos grandes descargas hormonales practicando algún deporte o corriendo riesgos.

Un revolcón es un revolcón.

Fragmento: la gente

-La gente está loca.
Gente… En ese momento caí en la cuenta de que nunca usamos la palabra “gente” para referirnos a nosotros mismos. Nosotros somos hombres, chicas, niños, señoras, chavales. Cuando estamos con más como nosotros (o diferentes, igual da) somos personas, somos un grupo, somos la familia tal, los residentes del barrio cual o los habitantes del municipio estoyaquello. Pero nunca somos gente. Gente son los demás. Esto nos lleva a explicar la gran división del mundo, a saber: yo y los demás. Los demás son gente. Y son un grupo relativamente homogéneo, al que concedemos el derecho al “relativamente” sólo porque está formado por subgrupos que sí son homogéneos por completo, pero un tanto distintos entre sí. Por ejemplo, los gitanos, los hombres, las mujeres, los curas, los chinos, los transexuales…

Me encantaría tirarme a una transexual. Que tuviera las tetas grandes y un asunto bien puesto ahí colgando. Pero que no hable, hay muchas transexuales que soy muy guapas pero que tienen voz de tío, eso me cortaría el rollo. Lo que yo quiero es una tía con nabo, no una mezcla caótica de caracteres masculinos y femeninos.

… las amas de casa, los de derechas, los gaditanos…

Podría hacer una lista ahora mismo de gaditanos que no tienen ni puta gracia. Y de cordobesas feas.
Bueno, igual tendría que pensarlo un poco, pero sólo porque no conozco a tanta gente. Que son gente, no como yo.


…los americanos…

Los americanos. Prácticamente todas las personas que conozco olvida que cuando dice “americanos” está ignorando a la mayor parte de la población de América. Excepto a los estadounidenses. ¿Cómo podemos tenerlos más en cuenta que a los iberoamericanos, que hablan el mismo idioma que nosotros?

… Todos son iguales. A no ser que nosotros pertenezcamos al grupo. En cualquier caso, todos son gente.

Declaración de intenciones

Partimos de la base de que este sitio acabará siendo abandonado, que no se pretende alargar su uso como si fuera algo de gran importancia y que, en cuanto me aburra, lo dejaré.
Me comprometo solemnemente a no preguntarle a nadie "¿has leído mi blog?".
Agradecería que alguien me dejara algún comentario, aunque fuera para mandarme al carajo. No, eso mejor no.